Misión: Salvar Mercurio

Recuerdo el día que me hablaron por primera vez del Apocalipsis. Tiene gracia, y cierto sentido, que fuera en una iglesia. Se avecinaba el fin del mundo y nosotros, aquellos niños que nos preparábamos para recibir nuestra primera Comunión, no sentimos miedo. Y es que no sabíamos qué significaba aquello de que un montón de planetas, (ya empezaban a dudar si Plutón lo era o no), se alinearan como bolas de billar sobre la mesa del Universo y que alguien, una fuerza suprema o un cometa, le diera un empujón mortal y definitivo a Mercurio. Éste chocaría inevitable y explosivamente contra Venus y así, Venus con La Tierra… hasta llegar a Plutón, fuera, fuese o no.

¡¡¡Boooommm!! Así, la inexistencia de nuestro Universo empezaría con el fin de Mercurio.

El mundo no terminó aquel día cualquiera de 1982. Algo, llamémoslo suerte divina, cálculos erróneos o tremendistas, tal vez fuerzas intergalácticas o qué sé yo, hizo que cada planeta tomara nuevamente su sitio o su órbita, desviación arriba o abajo, y que la vida siguiera al día siguiente como los días, años y siglos precedentes: Con la clara idea de sobrevivir y avanzar. No tuvimos que rezar más por ello, pero la anécdota se quedó en mi memoria y hoy resurge porque:

Mercurio vuelve a estar en peligro y así, el resto de planetas.

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Hace veinte años, una revista de carácter literario, con ánimo de fomentar la buena lectura, tomó el nombre del protector de los viajeros y del planeta más cercano al Sol: MERCURIO. La revista, iniciado su viaje en Andalucia y ampliadas sus fronteras al resto del territorio nacional, gracias a la Fundación Lara, (Grupo Planeta), logró posicionarse como la más importante de nuestro país. Se convirtió, gracias a la capitanía de Ana Gavín (directora de la Fundación) y de Guillermo Busutil, (su director), en referente y bandera de todos los que amamos el universo del arte y más en concreto su planeta literario. Y hoy, como aquel día cualquiera de 1982, mi mundo vuelve a estar amenazado apocalípticamente.

Revista Mercurio Núm. 194

Si Mercurio desaparece, (como profetizan), el próximo mes de mayo, (mes de comuniones, qué casualidad), ¿qué será de nosotros, los que navegamos siguiendo el rumbo de sus 25.000 ejemplares, en pos de la lectura? Nuestro universo de letras se ha ido convirtiendo, ¿a qué echar culpas?, en un campo de minas y agujeros negros que esquivar. Mercurio es ese mapa que nos acerca a esa isla del tesoro escondida entre los mares de las novedades pasajeras que mucho tienen de letras y poco de literatura, en la mayoría de ocasiones. Siempre de la mano, siempre como referente, el planeta Mercurio nos ha venido guiando, mes a mes y a través de tantos años, algarabías editoriales, modas, silencios o explosiones políticas, por mares de calma donde hemos conocido, gracias a sus monográficos, artículos y entrevistas, a viajeros estelares: Ana María Matute, Federico García Lorca, Gabriel García Márquez, Antonio Muñoz Molina, Andrés Neuman o más recientemente, en su último número, a Walt Whitman.

Revista Mercurio Núm. 209

Son muchos los incondicionales que se han echado a la calle de los diarios, revistas, blogs, etc para reclamar que no expulsen a Mercurio de su órbita y que ello provoque un desastre que arrastre tras de sí las ilusiones y la lucha del fomento de la lectura y las letras, los reportajes sobre librerías, relatos, poesía, novelas de género, juvenil, moderna, clásica… Todo un universo de planetas que tienden a alinearse. ¿Y qué pasará si Mercurio explota y desaparece? La vida, tal y como la conocemos seguirá… o no. Nunca se sabe de las repercusiones hasta bien pasado el tiempo. (Causa-efecto, efecto mariposa, etc). En principio, nos quedaremos sin esos reportajes que nos acercan a los autores, a sus estilos y formas. A esos que nos cuentan qué han leído o qué lectura nos hará crecer en uno u otro sentido, cuál nos hará reír o llorar o qué género conversará con nosotros una noche de otoño y nos hará olvidar lo solos que nos sentimos. ¿Y ese otro que nos hará reír y del que ni sabíamos sus existencia?

Revista Mercurio Núm. 208

El escritor es un ilusionista de lo inesperado

Guillermo Martínez (Premio Nadal 2019)

Hace unos días conversaba sobre música con mis sobrinos mayores, de entre 8 y 11 años. (Empiezan a interesarse). Siempre he sido una entusiasta de la música, amén de las letras, y sentía curiosidad por saber qué remueve esos corazoncitos infantiles. (A su edad yo acababa de conocer a Mecano y dejaba atrás a Parchís, etc. Otros tiempos, ajá). Me sorprendió que les gustaran los mismos grupos o cantantes, (infumables, letra y música, pero cada cual con lo suyo). Les pregunté que por qué les gustaban. Porque es lo que se lleva y porque es lo que escuchan todos los del cole, dijeron. No seré yo quien les diga lo que deben escuchar, pero sí me pareció oportuno enseñarles otros mundos. (Queen, U2, Police, Whitney Houston, Ara Malikian, los clásicos y hasta los Reyes del Pop). Hice mía la misión de mostrarles que la música es atemporal, que acoge diferentes estilos y que no se limita únicamente a los tres chavales populares de hoy día. Ya decidirán si les llega esa música o no, pero lo importante es que sepan que existe, que está ahí desde y para siempre, y que puedan elegir si la oyen o no.

¿Acaso no es eso parte de la misión de Mercurio? La de hacernos conocer esos libros que desconocemos, esos autores que tanto pueden influir en nuestras vidas y de los que ni siquiera habíamos oído hablar porque no están en las estanterías de las entradas de las librerías. Libros más allá de los recomendados por las grandes cadenas y que son moda del momento. ¿Qué me decís, por ejemplo, de la narrativa rusa de la edad de oro? Pues sí, Mercurio también nos habló de ellos en su número 197.

Revista Mercurio Núm. 197

Rectificar es de sabios, dice una frase manida y certera. Este viaje por el espacio, centrado en la órbita literaria de Mercurio, no pretende otra cosa que hacer toma de conciencia a aquellos que tienen el destino de este planeta en sus manos. Se ha hecho un buen trabajo todos estos años, se sigue haciendo y presumiblemente seguirá la misma estela de éxito ya cosechada, lo cual no es poco, pues son años difíciles y un logro de ahora vale más que veinte de antes. Esta revista ha sido capitaneada excelentemente por Guillermo Busutil, director incansable, a quien conozco desde hace años y de sobra sé su entrega a esta labor.

Guillermo Busutil – Director de La revista Mercurio
(Fotografía de Guillermo Torres – La Opinión de Málaga)

Desde aquí, un alzamiento IMvisible de voz que espero tenga eco junto a aquellas otras que se alzan y se irán alzando en los días venideros. recomendable la batalla que se libra desde ‘La punta del iceberg’ de mi gran amigo Pedro Rojano, en el diario La Opinión de Malaga. Otros alzamientos de voces solidarias en el mundo literario: Joaquín Pérez (Diario de Córdoba), Álvaro Colomer (Bulevar), Eva Díaz Pérez (Trampantojo), Guillermo de Jorge (Diario 16), Tes Nehuén (Poemas del Alma) o Alfredo Taján (Diario Sur), entre muchos otros. Sigamos sumando combatientes a la misión:

Las batallas se pierden con el mismo espíritu con que se ganan

Walt Whitman


Isabel Merino González

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